Migrar tu web sin perder posiciones en Google
Cambiar de web o de dominio sin hundir tu SEO: el mapa de redirecciones, qué revisar antes y después, y los fallos que tiran el tráfico por semanas.

Casi todas las historias de terror que escucho sobre migrar una web empiezan igual: «la web nueva quedó preciosa y a la semana el teléfono dejó de sonar». Cambiar de diseño, de gestor o de dominio es una de las pocas operaciones capaces de borrar en una tarde años de posicionamiento. La buena noticia es que se pierde tráfico por descuido, no por mala suerte: hay una lista de cosas que hacer y, si se hacen, la caída es pequeña y temporal.
Qué es «migrar» en realidad
Se le llama migración a cosas muy distintas, y el riesgo de cada una es diferente:
| Tipo de cambio | Riesgo | Motivo |
|---|---|---|
| Rediseño manteniendo las mismas URLs | Bajo | Google reconoce las direcciones |
| Cambio de gestor (WordPress → otro) | Medio | Suelen cambiar las URLs y las plantillas |
| Cambio de estructura de URLs | Alto | Todo el mapa de enlaces se rompe |
| Cambio de dominio | Alto | Hay que trasladar la autoridad entera |
| Paso a HTTPS o unificar www | Bajo si se hace bien | Redirecciones simples |
El error de base es tratar una migración de las de riesgo alto como si fuera un simple cambio de estética.
Antes de tocar nada: hazte la foto
Este paso no se puede recuperar después. Necesitas saber cómo estabas para saber si has perdido algo:
- Exporta la lista completa de tus URLs actuales. Del sitemap, del gestor o con un rastreador. Todas, incluidas las de blog viejas.
- Apunta las páginas que traen visitas. En tu analítica y en Search Console: las 50 páginas con más clics y las 50 palabras clave con más impresiones. Esa es tu lista de intocables.
- Guarda las métricas de partida: clics, impresiones y posición media del último mes. Sin este dato, cualquier discusión posterior es «a mí me parece».
- Anota qué páginas tienen enlaces de fuera. Si un directorio o un periódico enlazó a un artículo tuyo, esa URL vale dinero y no puede desaparecer.
- Haz copia de seguridad de todo. Web y base de datos.
Si no manejas Search Console todavía, empieza por aquí: es la herramienta que va a decirte si la migración salió bien o mal.
El corazón del asunto: el mapa de redirecciones
Una redirección 301 le dice a Google «esta página se ha mudado a esta otra, para siempre», y traslada casi toda su fuerza a la nueva dirección. El trabajo consiste en construir una tabla con dos columnas —URL vieja, URL nueva— que cubra todas las direcciones que cambian. Sin excepciones.
Reglas que evitan el 90 % de los desastres:
- Cada página vieja va a su equivalente exacta, no a la portada. Redirigir cien artículos a la home es la forma técnica de tirarlos a la basura: Google lo interpreta como que ese contenido ya no existe.
- Si no hay equivalente, elige la página más parecida (la categoría, el servicio que la sustituye). Solo deja un 404 si de verdad ese contenido murió.
- Una sola salto. Evita cadenas del tipo vieja → intermedia → nueva; consumen rastreo y diluyen la señal.
- 301, no 302. La 302 es temporal y Google se lo toma como tal.
- No olvides las variantes: con y sin
www, con y sin barra final,httpyhttps, y las URLs con parámetros que estuvieran indexadas.
Ese mapa hay que probarlo antes de publicar, en un entorno de pruebas, y comprobarlo después, una a una en las páginas importantes.
El día del cambio
- Publica en horas de poco tráfico y, si es una tienda, fuera de campaña.
- Quita el
noindexdel entorno de pruebas. Es el fallo más repetido del sector: la web nueva sale al aire con la etiqueta que le pedía a Google no indexarla, y en dos semanas desaparece del mapa. Si ves algo raro, empieza por comprobar la indexación. - Revisa que el
robots.txtde producción no esté cerrado. - Envía el sitemap nuevo en Search Console. Un truco que ayuda: durante unas semanas, mantén también un sitemap con las URLs viejas, para que Google encuentre antes las redirecciones.
- Si cambias de dominio, usa la herramienta de cambio de dirección de Search Console, y ten las dos propiedades verificadas.
- Comprueba las etiquetas canónicas: que cada página apunte a sí misma en la versión nueva, no a la vieja.
- Mira los datos estructurados y los metadatos. En los rediseños se caen títulos, descripciones y marcado sin que nadie se dé cuenta.
- Repasa los enlaces internos. Que apunten directamente a las URLs nuevas y no vayan pasando por redirecciones; los enlaces internos son parte de tu posicionamiento, no decoración.
Las dos semanas siguientes
Es normal que haya movimiento. Lo que no es normal es que no se recupere:
- Días 1-3: revisa el informe de páginas de Search Console y el de errores 404 del servidor. Cada 404 con visitas es una redirección que falta.
- Semana 1: vigila las 20 páginas que más tráfico traían, una por una. Si una desaparece, es un problema concreto con solución concreta.
- Semanas 2-4: cierta bajada de impresiones es habitual mientras Google vuelve a rastrear y a colocar todo. Con las redirecciones bien hechas, lo típico es recuperar en cuatro a ocho semanas.
- Si a las seis semanas sigues abajo, el problema no es la migración en sí: será contenido que se quedó por el camino, páginas más pobres que las de antes o velocidad. Y ojo con esto último, porque una web nueva y lenta posiciona peor que una vieja y rápida — mira qué hacer con la velocidad.
Los fallos que más caros salen
- Perder contenido. Rediseños que dejan las páginas «más limpias» y se llevan por delante los textos que posicionaban. Google no puede premiar lo que ya no existe.
- Cambiar la estructura de URLs sin necesidad. Si tus direcciones actuales funcionan, no las toques por gusto estético.
- Migrar y rediseñar y cambiar de dominio a la vez. Si algo va mal, no sabrás qué fue. Sepáralo en fases.
- Dejar las redirecciones «para más adelante». Cada día que pasa con 404 es rastreo perdido y usuarios que se van.
- No avisar a quien te enlaza. Cuando hay enlaces valiosos de directorios o prensa, pedir la actualización del enlace es media hora bien invertida.
En resumen
Una migración es un proyecto con lista de comprobación, no un cambio de decoración: foto previa, mapa de redirecciones 301 completo, revisión el mismo día y vigilancia durante un mes. Si vas a cambiar de web y prefieres no jugártela, es exactamente lo que cuidamos en nuestro servicio de posicionamiento SEO en Zaragoza cuando el rediseño lo lleva otro equipo. Tienes más guías en la categoría de SEO y, si te acaban de entregar una web nueva y notas que ha bajado el teléfono, escríbenos y lo miramos.